Arde Chile

Las fuerzas de seguridad chilenas continuaban reprimiendo este lunes las protestas sociales que se desarrollaban en el centro de Santiago. Pese a la declaración del Estado de Emergencia y la militarización de las calles, miles de personas se congregaron en la Plaza Italia e intentaron marchar hacia la Providencia, pero fueron atacadxs por lxs Carabinados, que les lanzaron gases lacrimógenos y agua desde carros hidrantes.

Las manifestaciones, que se replicaron en regiones como Valparaíso y Concepción, constituyeron la cuarta jornada de reclamos activos de la ciudadanía, que expresó su rechazo a las políticas de ajuste promovidas por Sebastián Piñera. Las marchas eran encabezadas por organizaciones estudiantiles, que desafiaron las medidas de restricción de la circulación que impuso el Gobierno.

En este marco, desde la cúpula militar anunciaron que en la noche del lunes nuevamente entrará en vigencia el toque de queda, que se extenderá de 20 a 6 en la Región Metropolitana de Santiago y en Rancagua y de 18 a 6 en Valparaíso y en la provincia de Concepción.

Desde la Fiscalía de Chile, relevaron 11 muertxs y un total de 2151 detenidxs «por desmanes». Cabe recordar que durante el fin de semana, se registraron saqueos en comercios e incendios de estaciones del metro, de una sede del diario El Mercurio y de automóviles que quedaron diseminados en la vía pública. En tanto, desde ese organismo informaron que pusieron en alerta a 215 fiscales y contabilizaron 819 personas heridas, de las cuales 67 eran efectivxs policiales.

Más temprano, el ministro del Interior Andrés Chadwick había indicado en una rueda de prensa celebrada en el palacio de La Moneda que hubo 110 saqueos a supermercados y 13 incendios en edificios. «Estamos en una situación extraordinariamente especial donde se tiene que resguardar el orden público. La guerra la están haciendo a través de la violencia los grupos vandálicos», comentó.

Como consecuencia de la crisis social, los principales indicadores económicos del país trasandino mostraron desenvolvimientos negativos. Por caso, el peso chileno se desplomó un 1,4% y la Bolsa cayó un 5,1%, registrando su peor cierre en dos años.