Auge y Caída de Gaby

*Por Christian Camblor

Vieron que a nadie, pero a nadie, le llamó la atención que Gabriela Michetti no continuara como fórmula de Macri, y que ni siquiera se la barajara como una de las opciones? Hoy ya nadie se acuerda, pero GM era el rostro «popular» del PRO, cuando el PRO era eminentemente un espacio porteño. Hasta parecía, en sus visitas televisivas, un solvente cuadro de la centroderecha capitalina, esa que abomina de las «tropelías» del peronismo. El rostro dialoguista y amable, espejo convexo de las duras diatribas sin periodistas de CFK.

Me acuerdo de aquel debate en TN con Pino, Prat Gay y alguno más, donde ella hasta parecía la moderadora. Pero pasaron cosas. Calculo que lo primero fue su intención de competir con Larreta, algo que no le gustó nada a Mauricio. Le costó recuperar la relación con MM, si es que alguna vez lo hizo. Quedó desguarnecida internamente. Después, por supuesto, su pasmosa insolvencia al comando del Senado, su incapacidad para entender el reglamento. Pero además, sus palabras de festejo a micrófono abierto cuando se rechazó la legalización del aborto, su fastidio por quedarse hasta la madrugada en esas sesiones, necesariamente maratónicas, su no hallarse en la lógica parlamentaria. En el medio, la nunca bien aclarada bolsa de efectivo que apareció en su domicilio, y que quiso adjudicar a la actividad de una ONG floja de papeles. Y como remate grotesco, lo del G20 de diciembre pasado, dejando solo al mismísimo presidente de Francia en las escaleras del avión, para llegar a los apurones y balbucear un francés risible. Luego Clarin adjudicó la llegada tarde a una jugarreta del canciller Faurie, pero era tarde: en Cambiemos la imagen es todo. Y del ridículo no se vuelve, decía un general.

Hace unos días, ese mismo diario subió una especie de publinota, mostrando la «cheesecake» que le habían llevado Macri y su ladero Marcos Peña a su despacho, por el cumpleaños. El amable gesto era, claro, una protocolar despedida. Chau Gabriela, no te vamos a necesitar.

1 Comentario

  1. En la nota olvidaron mencionar su grotesca organización de la cumbre internacional de discapacidad, evento que dejó afuera al 90% de las personas con discapacidad de nuestro país, que no se sienten representados por una persona que descubrió que no era «accidentada» sino discapacitada, cuando supo los «beneficios» que ese término le traería. Abominable la apertura de la cumbre con su discurso, y el de las primeras damas de Argentina y Brasil.

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