El troncal fluvial del Río Paraná: una cuestión de Soberanía Nacional

Por Fermín Mandiola

Además de conmemorarse un nuevo aniversario del Día del Trabajo, el último 1ero de mayo significó una fecha clave en términos de Soberanía Argentina. La finalización de la concesión del troncal fluvial del Río Paraná a Hidrovía S.A., conformada por el grupo belga Jan de Nul y la empresa argentina EMEPA S.A., se convirtió en una oportunidad inmejorable para empezar a equilibrar la balanza del comercio que navega por nuestros ríos y mares.
No obstante, con un decreto exprés firmado por el Ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, con funciones temporales en el área de transporte, días atrás se prorrogó la concesión privada por el plazo de 90 días, hasta que el Gobierno Nacional decida qué destino le dará a la Hidrovía Paraná – Paraguay.
Al momento de hacer números, el Gobierno deberá tener en cuenta que se trata de un negocio de US$ 300 millones anuales (sin contar los ingresos no declarados, estimados en la mitad), en donde se comercializa entre el 75% y el 80% de las exportaciones nacionales, principalmente granos, cobrándose una tarifa de US$ 3 por tonelada.
En ese sentido, Rodolfo Treber, referente de “Social 21 La Tendencia” le explicó a #LaGarcía: “La ausencia en el transporte del comercio exterior genera un egreso de 7,000 millones de dólares, segundo en el ranking de erogaciones detrás de las importaciones de automóviles y autopartes”.
Por otra parte, de igual importancia para lo que significa ser un país independiente, se ubica la cuestión de la Soberanía Nacional: la Flota Mercante Argentina, que en 1951 llegó a ocupar la 2° posición de América en cuanto a cantidad de toneladas, solo detrás de EEUU, se enfrentó a políticas de desguace tanto de gobiernos dictatoriales como democráticos. La concesión que posibilitó la creación de Hidrovía S.A. en la década del ’90 es justamente prueba de ello.
Con respecto a este punto, Treber realiza un análisis radiográfico de la situación: “Hasta 1955, la Flota Mercante Argentina constaba de 152 buques por un total de 2.873.393 toneladas de porte bruto. Al 1° de enero de 1992, quedaban solo 82, y diez años después 19, por un total de 166.399 toneladas”.
Como punto adicional, y tan importante como los anteriores descriptos, el daño ambiental que generó el dragado del Río Paraná, con sequías e inundaciones en las zonas circundantes, obligan a las autoridades nacionales y provinciales a orientar el desarrollo comercial hacia un modelo menos nocivo, con embarcaciones más pequeñas y una rentabilidad acorde a la protección del río.

Alexis Guerrera y un guiño a los privados

Tras la repentina muerte de Mario Meoni y la tutela temporal de Gabriel Katopodis, el Gobierno Nacional designó ayer a Alexis Guerrera como nuevo Ministro de Transporte. Desde el comienzo, el ex intendente de General Pinto, hombre aliado de Sergio Massa, echó por la borda una posible estatización. “Hasta hace 6 o 7 meses, los argentinos no tenían idea de lo que era la Hidrovía”, dijo el funcionario en entrevista en C5N, y planteó: “¿la Argentina está en condiciones de hacerse cargo de esa tarea?”, en referencia al dragado y balizamiento actualmente realizado por Hidrovía S.A.
Del mismo modo, Guerrera dejó entrever que pasado el plazo de 90 días se concederá una “licitación corta, de alrededor de un año, o un año y medio”, para terminar de analizar la situación y tomar una decisión final. Consultado sobre la posibilidad concreta de la estatización, el hombre del Frente Renovador dejó en claro que el Estado argentino no tomará ese camino, sino el de “control” y, a futuro, una posible “participación nacional” aunque sin brindar mayores detalles al respecto.
Pese a las declaraciones del funcionario, el Gobierno Nacional aún tiene las cartas sobre la mesa: la posibilidad de una empresa estatal con un directorio compuesto por representantes de las provincias y el Estado Nacional, e incluso una empresa de capitales mixtos, con un porcentaje accionario correspondiente al Estado Nacional, similar a la composición que presenta hoy YPF, son factibles. Depende de la voluntad política del gobierno sentar las bases de la Soberanía en nuestras aguas, o seguir aceptando el reparto de lo que nos toca. Los días que vienen son claves para definir qué tipo de país queremos ser.

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