Emprendedorismo 4.0 y promesas para unos, planes y palos para otros

El modelo basado en la valorización financiera, exportación de productos primarios y apertura importadora implica la destrucción del aparato productivo y cientos de miles de puestos laborales. El aumento de la pobreza e indigencia. Si se suman todas las actividades primarias, inclusive la extracción de gas y petróleo no alcanzaría medio millón de trabajadores registrados. La producción de cereales, oleaginosas y forrajeras (entre lo que se incluye la soja, trigo y maíz) también ocupó escasamente 66.597 trabajadores registrados en 2017, según datos del Observatorio de Empleo y Dinámicas Empresariales del ex ministerio de trabajo. Además, si se considera el 70% de empleo no registrado adicional, el total de puestos directos generados asciende a 221.990.

La cotización del dólar aumentó de $17 a $38 en tan sólo 9 meses (una devaluación del 123%), la inflación estimada sería del 42% o más para 2018, mientras que los acuerdos salariales todavía no superaron el 25%, es claro que la variable de ajuste elegida es el trabajo, ajustando el mercado interno y el poder adquisitivo de los asalariados. Aquello mismo ya se vislumbraba en 2016 cuando se aumentó de una sola vez las tarifas de gas 400% (valor atenuado en virtud del descontento social). Pero las elecciones de medio término y la voluntad de contar con el consenso social obligaron al gobierno a atenuar la marcha en 2017.

¿Cómo puede sostenerse un programa que incluye la destrucción del trabajo y condena a la exclusión? ¿Qué ofrece este modelo a los expulsados del modelo económico? A los nuevos desempleados, se les propone emprendedurismo 4.0. Para los que cuenten con un auto, o aunque más no sea un celular, una moto o bicicleta y la juventud y salud suficiente para afrontar el trabajo y el riesgo de deambular frenéticamente de un lado a otro de la ciudad. Además, el nuevo discurso se ofrece también aplicando técnicas de manipulación mediática o con cantos de sirena agiornados, que no son más que una burda y solapada expresión de la teoría del derrame con la consiguiente concepción del sacrificio actual en virtud de beneficios futuros. A toda la clase media empobrecida se dirige el discurso de que todo esto obedece a la pesada herencia y al fantasma populista.

En los barrios, cuando el precio de los fideos aumenta 20% en una semana, o se deja de comprar una garrafa y se empieza a quemar basura para cocinar, hace falta algo más que promesas. Si algo aprendió la dupla de la derecha argentina-FMI en la experiencia de 2001 es que un programa de ajuste como el actual puede, como mínimo, estallar la gobernabilidad. Por un punto menos de déficit se podría poner en riesgo el programa de reforma estructural a largo plazo y revivir al fantasma del populismo. Aquí aparecen los planes de emergencia para la contención social (y estrictamente sólo contención social) como los 523 millones extraordinarios, que se suman a 700 millones en meses pasados, anunciados por la Gobernadora María Eugenia Vidal. El objetivo es fortalecer el servicio alimentario escolar, unidades de desarrollo infantil, establecer un 15% de aumento para la jubilación mínima y extender los beneficios a las asignaciones familiares de trabajadores de la Provincia de Buenos Aires con ingresos inferiores a $21921. En la misma línea el gobierno nacional dispuso un bono extraordinario de $1200 en la AUH para septiembre y diciembre (aunque con los actuales valores incrementales de la inflación, para esa fecha los fondos se pulverizarían).

¿Y si a pesar de todo, falla? La primera estrategia es política: disciplinar a los gobernadores e intendentes y atomizar a la oposición. Enfrentados a una situación social compleja y reducción de ingresos, con la quita del fondo sojero y la caída de la actividad económica están empujados (obligados/extorsionados?) a negociar con el gobierno nacional transferencias discrecionales. En el ámbito sindical también es válida la estrategia: cooptación si es posible, persecución judicial y mediática para los díscolos.

La segunda, por si todo lo anterior falla y la olla a presión explota, es simplemente el uso de la fuerza del Estado para disuadir. Para eso se están preparando e incrementando el presupuesto del Ministerio de Seguridad a costa del presupuesto del Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología y la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia del Ministerio de Salud y de Desarrollo Social según se dio a conocer recientemente por una decisión publicada en el boletín Oficial. En definitiva, avanza un modelo que no cierra para todos los argentinos trabajando. Muy lejos quedó la Pobreza Cero y el podemos vivir mejor. Ahora, apenas, emprendedourismo 4.0 y promesas para unos pocos. Para los demás, sólo planes y palos

1 Comentario

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here