«En un programa para generar trabajo, las cooperativas tenemos un rol fundamental»

De cara al debate en torno a las políticas de Estado que deberá tomar el próximo Gobierno para reencauzar la economía argentina en medio de la crisis generada por la administración financiera de Mauricio Macri, el sector cooperativo continúa alentando el desarrollo de herramientas que den impulso a un sector que, aseguran, “puede generar empleo al corto plazo”. En tal sentido, desde la Cooperativa de Trabajo Surco, su presidente, Daniel Guariglia, destacó la “función social” de las “empresas sociales” y sostuvo que “en un programa para dar trabajo a más gente, las cooperativas tenemos que jugar un rol fundamental”.

Surco es una cooperativa que su referente define como “joven”, que fue creada en 2011, pero recién pudo consolidarse legalmente como tal unos años después. “Surco Ltda. es joven, la creamos entre varias personas que veníamos trabajando juntos en 2011, pero estamos actuando como cooperativa, después de todos los trámites en el banco y en la AFIP, desde 2016”, explicó Guariglia en diálogo con #LaGarcía.

Esta “empresa social”, como se reconocen, se dedica fundamentalmente a la construcción y a las refacciones edilicias, pero también brindan servicios de señalamiento vial, parquización, obras de mantenimiento vial y cuentan con un laboratorio de materiales para la industria de la construcción. A propósito, Guariglia comentó que “uno de nuestros proyectos es fabricar maquinaria que permita mejorar la calidad de la construcción. Esto puede parecer utopía o algo irrealizable, pero si realmente queremos recuperar la industria, tenemos que entender que la industria de la construcción tiene una característica muy dinámica, y las industrias que pueden converger en la construcción, maquinarias, herramientas o todo eso, también podemos desarrollarlas o ayudar a desarrollarlas”.

Entre sus últimos trabajos, el presidente de Surco enumeró que “hemos hecho una plaza con 1400 m2 de hormigón armado y parquización en San Miguel, hemos hecho varios edificios de jardines comunitarios en Lomas de Zamora, hemos trabajado para el sindicato de Amas de Casa, a quienes le renovamos la fachada y parte del acceso”. Con la impronta de expandirse y adquirir más labores, desde la cooperativa, contó, “nos hemos registrado como provedores del Estado en CABA y en cuatro municipios de GBA porque nuestra intención siempre es dar un paso más para tener más socios y que más trabajadores puedan estar ocupados”. “Nuestro leitmotiv pasa por el trabajo cooperativo y por incrementar nuestra posibilidad de herramientas modernas y aplicación de tecnologías en la construcción”, agregó.

Si bien ha logrado “sobrevivir” al macrismo, Surco tuvo que afrontar las consecuencias del ajuste implementado desde el Gobierno por Mauricio Macri. Por eso, relató Guariglia, esta empresa social “todavía es pequeña”. “En estos años ha sido difícil conseguir obras que nos hagan crecer”, indicó. Surco se vincula “con diversos movimientos de cooperativas” a través del Grupo de Empresas Sociales y Trabajadores Autogestionados de la República Argentina (GESTARA) y la Federación de Cooperativas Autogestionadas de Buenos Aires (FEDECABA).

La falta de reconocimiento y de interés sobre la dinámica del sector cooperativo que el Gobierno ha demostrado en los últimos años genera un gran obstáculo en su desarrollo. “Somos una empresa social y es difícil que hacia adentro o hacia afuera se entienda cuál es el rol de una empresa social. El Estado no lo ha entendido durante estos años en todos sus niveles: nacional, provincial y municipal. Les cuesta entender esto porque no hay una tradición de trabajar con cooperativas”, explicó.

A esto debe sumarse, además, la crítica situación económica, con las implicancias de la creciente inflación, la megadevaluación postPASO y las transitorias medidas de parche optadas por el Banco Central. Surco tuvo, recientemente, una mala experiencia: “Estuvimos 90 días para cobrar una deuda que era del equivalente a 50 mil dólares y cuando la cobramos eran 22 mil, menos de la mitad. Con eso hubiéramos podido comprar muchas más herramientas con ese excedente que las que pudimos comprar”, relató. Y añadió: “Nosotros nos presentamos una licitación y si, cuando mucho nos dan un 30% de anticipo, después de que terminamos la obra tenemos que esperar 60 o 90 días para cobrar. Este desfasaje financiero, más en estos tiempos en que hay una tasa de interés totalmente abusiva, es difícil de entender”.

Asimismo, los vaivenes de la economía han logrado hacer mella en lxs socixs de la cooperativa. “En enero estábamos trabajando 22 personas en dos obras muy importantes, y hace cuatro meses que somos 6 o a veces 7 los que estamos trabajando, y en forma intermitente. Nuestros ingresos son irregulares y tenemos que manejarnos con eso. No hemos despedido a nadie, nuestros socios siguen siendo socios pero no están pudiendo ningún ingreso de la cooperativa porque no hay ingresos en cantidad para poder sostener a todos los socios. Entonces cada uno hace el esfuerzo de conseguirse changas, que también está difícil, y apelamos a la cuestión solidaria y tratamos de conseguir mercadería para los socios que están sin trabajo y poder acercarles algunos productos para que tengan una ayuda más. Eso a través de GESTARA y otras organizaciones que contribuyen a nuestra empresa social”, comentó.

Pese a todo, desde Surco mantienen la esperanza de cara al futuro y resaltan que “es inexorable un triunfo del Frente de Todos para tener una perspectiva distinta porque hasta ahora hemos resistido y soportado la inflación y la devaluación, que nos han afectado seriamente”. “En un programa para dar trabajo a más gente, las cooperativas tenemos que jugar un rol fundamental. Pero el Estado lo tiene que promover. Esto siempre y cuando se comprenda que somos un sector muy dinámico y que a fuerza de pulmón hemos logrado sobrevivir a esta etapa tan nefasta que muchas PyMEs no han logrado hacer”, acotó.

Guariglia contó que hace pocos días mantuvieron una reunión con el diputado Daniel Arroyo, una figura que, dicen, será clave en términos del Desarrollo Social en un eventual Gobierno de Alberto y Cristina Fernández. A él le transmitieron los reclamos y sugerencias del sector. Además de los temas vinculados al enrolamiento impositivo de lxs trabajadores autogestionadxs, le plantearon que “tendría que haber una secretaría de Economía Social que actúe en forma transversal con los distintos ministerios y a partir de ahí se puedan elaborar, discutir y llevar a cabo proyectos pequeños, medianos y grandes. Tiene que haber un ámbito y un proyecto, y eso es lo que le estamos proponiendo a los que van a ser funcionarios en el próximo Gobierno”.

Tras el encuentro con el legislador, Guariglia consideró que se abrió “una perspectiva interesante” y destacó que “se hayan reunido con nosotros y nos hayan escuchado”. “Estamos dispuestos a poner el hombro”, ratificó. Pero insistió que “es decisivo que en el próximo Gobierno comprendan acabadamente que nuestro problema es el capital de trabajo: con una financiación que nos permita desarrollar las tareas podremos rápidamente generar mano de obra intensiva y extensiva en el sentido de que podamos mejorar la calidad tecnológica”.

Por otra parte, Guariglia afirmó que desde el sector cooperativo “estamos totalmente dispuestos a asociarnos con PyMEs u otro tipo de empresas en proyectos que permitan desarrollar distintos aspectos del trabajo” porque “tenemos mucho que aportar”.

En este punto, comentó que desde Surco “estamos tratando de calificar para una obra con una empresa energética muy importante y estamos en conversaciones con una empresa nacional y otra internacional para que nos tomen como ‘subcontratistas’ y así poder desarrollar nuestra empresa social en función de las normas internacionales de calidad en el sector energético”. “Eso sería un paso gigantesco y podríamos tener entre 10 y 20 socios electricistas trabajando con contratos de dos años. Nuestro interés es asociarnos con todos los que puedan tener la necesidad y el objetivo de desarrollar trabajo comunitario y cooperativo. Nosotros respetaremos las condiciones de la empresa privada que se funda por un factor de lucro, pero las cooperativas no, porque queremos cumplir con todas las condiciones laborales de nuestros socios y la cooperativa se desarrolle. Cuando nosotros tomamos una obra, nuestros trabajadores, nuestros socios, queremos que cobren lo mismo o un poquito más de acuerdo a la categoría que le correspondería si trabajara como afiliados a la UOCRA en una empresa privada”, se explayó.

Para que todo esto pueda concretarse, indicó Guariglia, “hay que tener un programa sostenido en el tiempo, hay que parar la caída y empezar a generar empleo rápidamente”. No obstante, pidió debatir “qué tipo de proyecto” se implementará y remarcó la ambición de las cooperativas para abarcar varias áreas de trabajo en la reconstrucción de la Argentina: “Nosotros no solamente queremos hacer veredas y pavimentos, queremos y estamos dispuestos a hacer viviendas, porque hay un problema de vivienda muy grande en el país. Hay cooperativas que hacen otro tipo de actividades, como carpintería o gastronomía. Todos los rubros los tenemos abarcados con la capacidad de saber qué es lo que puede brindar cada cooperativa”, enfatizó.

En tanto, Guariglia, al igual que gran parte de los referentes de la Economía Social y Solidaria, insistió en que el Estado contemple a las cooperativas como proveedoras: “Hasta el 2015 había un proyecto de ‘Compre social’, donde las cooperativas podíamos ser contratadas en forma directa hasta en 10 millones de pesos y recibíamos un anticipo del 40%, pero eso prácticamente no se logró poner en práctica. Encima, las provincias adhirieron parcialmente a esa ley. Desarrollar el ‘Compre cooperativo’ o el ‘Compre social’ sería uno de los puntos a concretar”, puntualizó.