Espionaje ilegal: El gobierno de Mauricio Macri espió a 308 personas y a 170 organizaciones políticas

«El estado mafioso», así describió al gobierno de Mauricio Macri la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia, presidida por Leopoldo Moreau.

El informe sostiene que durante la administración de Macri se espiaron a 308 personas y a 170 organizaciones políticas.

«La conclusión acerca de esta investigación es contundente: efectivamente, en el periodo 2015-2019, no sólo se llevaron a cabo tareas de espionaje sino que estamos en presencia de un plan sistemático de inteligencia ilegal cuyo objetivo era la extorsión y la persecución política», afirmó Moreau en una conferencia de prensa brindada en la Cámara de Diputados.

«El objetivo de la extorsión política y económica era claro: quebrar emocional, económica y políticamente a las víctimas seleccionadas», dice el reporte.

Moreau declaró además que durante la gestión de Cambiemos «se montó un Estado paralelo, clandestino y secreto».

«Se estructuró de un modo sistemático, un modo de acción que se desarrolló a través de células paralelas dentro del Estado», agregó y subrayó que ese espionaje, que «está absolutamente probado», estuvo dirigido no sólo a «figuras públicas notorias, como (la vicepresidenta) Cristina Kirchner», sino también a «otros dirigentes políticos y organizaciones no gubernamentales».

«El plan del espionaje fue diseñado con premeditación y alevosía, y en concurso con los medios de comunicación hegemónicos y el Poder Judicial avasallaron a cientos de ciudadanos», sostiene el dictamen firmado por la mayoría de los integrantes de la comisión.

«Este espionaje ilegal, en términos operativos, se instrumentó a través de agentes regulares de la AFI, del Servicio Penitenciario Federal (SPF) con acciones abiertamente ilegales o enmascarados bajo supuestas órdenes judiciales. También contó con la colaboración de agentes irregulares vinculados a dicho organismo y al Ministerio de Seguridad de la Nación y un nicho de magistrados de la justicia federal», sostiene el informe de la Bicameral.

«La información de interés, así obtenida, era producida y entregada con el fin de manipular a la opinión pública a través de la utilización de periodistas que, a la vez, se sirvieron de aquellas en un cuestionado libre ejercicio de la libertad de prensa al amparo de la protección constitucional del secreto de sus fuentes de información», detalla.

Para la Comisión Bicameral, el espionaje se hizo a través de distintas células armadas para ese fin y, por eso, sostienen que hubo premeditación y alevosía. «Se creó una estructura estatal paralela y clandestina: una verdadera organización mafiosa», se lee en el informe.

Parte de esa estructura paralela se conformó usando a la Policía de la Ciudad, la fuerza creada por el propio Macri. Los ya célebres agentes Súper Mario Bros fueron reclutados desde esa institución y funcionaron, incluso, por fuera de la estructura edilicia de la AFI: les alquilaron un departamento que usaban como base y que llamaban “la cueva”.

Lo mismo sucedió con Marcelo Sebastián D’Alessio e incluso con el llamado Proyecto AMBA, a partir del cual se crearon seis nuevas bases en provincia de Buenos Aires para dedicarse al espionaje político en 2017.

«Las células paralelas eran una serpiente de varias cabezas que luego se fundían en la conducción de la Agencia Federal de Inteligencia –que asumiera con el gobierno de Mauricio Macri– cumpliendo cada una de las fases del ciclo de inteligencia: recolección, procesamiento, análisis, diseminación, planificación y dirección de datos», sostienen en el informe.

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