La democratización de la Economía: el papel de la economía social

*Por Gabriela Cabanillas y Leonardo Duva, integrantes del Grupo de Empresas Sociales y Trabajadores Autogestionados de la República Argentina (GESTARA)

La economía social en la Argentina genera 227086 puestos de trabajo según la última “Actualización Nacional de Datos de Cooperativas y Mutuales”, y tiene presencia en 455 de un total de 514 localidades. De este último relevamiento también se desprende que hay en la Argentina 27.947.744 personas asociadas a entidades de la economía social, y que este sector de la economía generó ingresos por casi 500 millones de pesos. Frente a un nuevo gobierno y al regreso del peronismo al poder, el sector de la economía social se enfrenta a nuevos desafíos.

En la etapa posterior al estallido del 2001, la economía social y todas las entidades que nuclean a este sector cumplieron una función muy importante tanto en la contención social como en la incorporación al mercado laboral y productivo de millones de personas sin trabajo y fuera del circuito productivo formal de esos años. En estas primeras etapas el sector fue fuertemente subsidiado con la finalidad de que funcionara como motor y fuera una de las vías para activar el consumo. La fuerte presencia del Estado en ese momento funcionó como un gran impulso fundamentalmente para el sector cooperativo.

Después de los primeros años del gobierno de Néstor Kirchner y luego con Cristina Kirchner, la economía social y fundamentalmente el cooperativismo siguió teniendo un lugar importante en las políticas públicas implementadas, pero quedó pendiente el salto cualitativo de jugar en las grandes ligas de la producción nacional.

Sin duda, la unión del peronismo para enfrentar en las últimas elecciones al macrismo y lo que éste representa en lo económico, ha dejado algunas cuestiones para reflexionar.

La Argentina ha sufrido en lo político lo mismo que padece en lo económico: la cartelización. Durante cuatro años fuimos gobernados por representantes de las grandes corporaciones, lo cual tuvo como consecuencia la transferencia de recursos del sector productivo al financiero, la ampliación de la renta de los grandes grupos económicos, la depreciación del peso y la caída del salario real.

La estructura económica de la Argentina necesita reactivarse en el corto plazo, pero fundamentalmente necesita DEMOCRATIZARSE en el largo plazo, como objetivo último.

La cartelización que sufre nuestro país en muchos de sus sectores productivos es una de las grandes causas de la inflación estructural que tenemos, y de las grandes diferencias de precios que existen entre productor y consumidor, entre otras muchas…

Una vez más, es necesario que los argentinos nos unamos para democratizar nuestra economía. El pueblo argentino ha logrado a lo largo de su historia reciente la democratización y la ampliación de derechos en diferentes ámbitos de su vida política y social Desde la ampliación del derecho al voto con Yrigoyen, hasta la recuperación de la Democracia, Los juicios por lesa humanidad, el enorme trabajo de los organismos de Derechos Humanos y la ampliación de derechos durante el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner no son más que demostraciones de lo que el Pueblo Argentino puede en términos de democratizar distintos aspectos de su vida social. Quizás estemos en la hora de la democratización económica. Tal vez, este sea el momento de que los argentinos podamos mirar cuan autoritaria es nuestra estructura productiva y podamos una vez más, unidos, no solo derrotar a las grandes corporaciones en las urnas, sino en nuestra matriz económica.

Si este es el próximo desafío del pueblo argentino, sin duda, a la economía social y a las Pymes les tocará jugar un gran partido en la Argentina que viene.

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