La respuesta de Jorge Elbaum a Facundo Arana

Facundo Arana (O el patriarcado como discurso pretendidamente ingenuo) por Jorge Elbaum*

La exposición automática de la misoginia genera respuestas. En los últimos años, gracias a silenciosas, persistentes y muchas veces ninguneadas luchas feministas, algo implosionó en Argentina. Sucedió, en formato de movimiento social, bajo el apelativo de “#NiUnaMenos” y se instaló como la expresión de un agotamiento acumulado ante los rítmicos y persistentes asesinatos cotidianos de mujeres. Pero la indignación por los femicidios –un largo genocidio por goteo que lleva milenios— abrió las puertas, también, para que seamos interpelados sobre el resto de las prácticas misóginas que “autorizan” a gran parte de los varones a sentirse dueños de la vida y de la muerte de las mujeres.

Una sensibilidad legitimada por millones de víctimas silenciadas empezó a ser enunciada en circuitos antes clausurados. Nuevas voces empezaron a interrogar a una sociedad –y sobre todo al mundo masculino— acerca de su/nuestro silencio cómplice, de su apatía indiferente y de su acostumbrada negación de lo evidente: el acoso, el abuso, la violación, la desigualdad económica y otro sinnúmero de violencias manifiestas e invisibles empezaron a ser registradas por miles de activistas y militantes que anunciaron su cansancio frente a la consabida sordina de los “mundos privados”.

No es un fenómeno solo nacional. El murmullo femenino (casi un maremoto simbólico que crece año a año) advierte que el fin de la impunidad machista empieza a ser un fenómeno internacional. Las prácticas y las enunciaciones justificadoras del patriarcado empiezan a ser señaladas con niveles oportunos de reflejo y precisión por feministas empoderadas que ya no sienten la necesidad de rendir pleitesía a la “correcta politicidad”, ni buscan mostrarse comprensivas con el entramado criminal que acosa en el transporte público, que viola niñas en el secretismo hogareño, que jerarquiza salarios por portación de género, que golpea en nombre de la afectividad o que asesina en el hogar.

Las aseveraciones del actor Facundo Arana se inscriben en este clima de resistencia que ha catalizado doscientos años de luchas. Sus afirmaciones, insertas en una pretendida normalidad purista o “ingenuidad familiera” han encontrado rápidamente su réplica: “estoy feliz cuando una mujer se hace madre porque ahí es cuando realmente se realiza”, reza su primera tesis. Lo que Arana subraya –pero al mismo actualiza, impone y “normaliza”– es que “no hay realización para una mujer si no es mediante la maternidad”. Que las elecciones que suponen caminos diferentes a la maternidad son accesorios o no prioritarios, y que, por lo tanto, la función reproductiva supone la concreción del éxtasis vital de toda mujer.

Lo que Arana sugiere, avala, impulsa y legitima es la “maternización” femenina como excluyente forma posible del “ser mujer”, condenando, en la sociedad patriarcal, a un destino de pañales y restricciones concomitantes. Uno de los negocios del patriarcado consiste en persuadir a la mujer acerca de su “destino de madre” para viabilizar su condena al mundo de la vida privada, a la realización de los quehaceres domésticos y a dejar “vía libre” a la masculinidad para su realización en el mundo público. Las obvias consecuencias de esta imposición se ven reflejadas en el enclaustramiento hogareño, la ausencia de salarios previstos por tareas domésticas y de cuidado, la auto-exclusión del mercado laboral o de su “competitividad”, la correspondiente dependencia económica y significativa perdida de libertad de movimiento –en el espacio público–.

Pero Arana no sólo es vocero –referente de una amplia mayoría de los varones de nuestra sociedad– sino que da un paso más y se anima a sugerir las fronteras recomendables y válidas del feminismo. En un reportaje en Clarín – cuyos editores deciden promocionarlo en su portada, tanto para generar ventas como para legitimar al actor de telenovelas y sus percepciones del mundo—postula sus límites apropiados: “El feminismo debería cuidar que su brazo fundamentalista no se lo coma”, testifica, asociando al milenarismo yihadista del ISIS con todxs aquellxs que se atreven a cuestionar la “maternización de la mujer”. Para el blondo actor las feministas que lo critican son extremistas, es decir, subversivas, capaces de llevar sus principios a una guerra santa.

Quienes cuestionan aquello que el machismo dispone que sean las mujeres –es decir “madres”, para su posterior usanza como “amas de casa”, o para su aprovechamiento gratuito en “tereas de cuidado”, que gran parte de los varones nunca realizarán— son catalogadas por el pensamiento misógino como “feministas de pacotilla”. Y para justificar su sorpresa ante tantas respuestas críticas recibidas Arana añade: “el mundo hoy está muy complejo. Veo mucha susceptibilidad, mucha violencia”.

En la historia de las luchas sociales emancipatorias, quienes detentan privilegios califican a los movimientos de sus subordinados, sus sometidos, como expresiones de violencia.Perciben, a quienes quieren liberarse de las ataduras impuestas por un sistema, como colectivos oprobiosos cargados de odio y agresión. Facundo Arana –al igual que una probable inmensa mayoría de los varones de nuestra sociedad— están espantados ante la irrupción de un discurso y una práctica feminista que los/nos señala y no deja de mostrarnos las heridas, el sufrimiento social, las cicatrices y los cadáveres que produce, cotidianamente el patriarcado.

Facundo Arana son muchxs. Sólo que él esta empoderado y amplificado por un sistema mediático de flashes y visibilidades que dispone micrófonos y reportajes para su sentido común diseminado. Arana es síntoma. Y a esta altura de la tournée ya no debieran ser solo mujeres las que le salten a la yugular. Ya no debiéramos dejarlas solas. Quizás empiece a ser la hora para “sacar los pies del plato” repleto de sangre y dolor y que nos iniciemos en la digna terea de ser –sin competir– tan fundamentalistas como las feministas radicales. O por lo menos empezar a abandonar esa obscena costumbre de incentivar la indiferencia, que tiende obligatoriamente a beneficiar a quienes son sus victimarios.

* Sociólogo, Dr. en Ciencias Económicas y presidente del Llamamiento Argentino Judío

9 Comentarios

  1. Arana…antes pensaba que eras un pelotudo..ahora pienso que además sos un sorete ?

  2. Cuánta verdad,amigo,quedo expectante de las respuestas de muchos varones dolidos por la subversión femenina y la desintegración de un modelo impuesto desde los orígenes mismos de la humanidad.

  3. Estan creando un moustro, una polémica que en este caso, no tiene sentido, , lei y reelei las declaraciones de Arana, el tipo piensa que la mujer se realiza cuando es madre, esta tan mal, yo me sentí realizado o si queres super feliz cuando fui padre, además acepta que puede haber mujeres que no piensen en la maternidad como objetivo de su realización, no olvidemos que todos los extremos son malos. POR SUERTE LA MUJER HOY DIA TIENE PRESENCIA POR SUS PROPIOS VALORES, PRESIDENTAS, GOBERNADORAS, GERENTAS Y DEMAS. POR ULTIMO VIVA LA YEGUA.

  4. Coincido totalmente con Jorge, agrego que este Jorge Elbaum tiene pensamientos dementes, no hay nada relacionado con lo que escribio Facundo Arana.

  5. ¿EL SEÑOR ARANA TEMERÁ POR SU FUENTE DE TRABAJO? Como él vive gracias a la representación, al reavivar y rehabilitar constantemente el modelo patriarcal y el statu quo quizá crea que se va a quedar sin trabajo. ¿Dudará de su talento para realizar otras cosas?

    Podrían decir que es un rebrote de machismo pero no, no lo es.
    Es que por primera vez en la historia el feminismo se hizo masivo e independiente de corrientes políticas y clases sociales incluso llegando a hacer tomar conciencia a algunos hombres, entonces aquellos que ven amenazados sus privilegios salen a defenderlos como si fueran derechos o gracias divinas o dotes naturales.
    ¿Qué hacemos? seguimos adelante concientizando e incluso tratando de hacerles entender a estos cosos de que va la libertad y los derechos individuales y colectivos de todas y todos, porque no se dan cuenta que el feminismo consigue derechos para la sociedad toda, ellos incluídos.

  6. El autor estuvo fumando o algo le paso, se subio a una moto que ni siquiera tiene q ver con lo que dijo Arana, que si queres puede ser un pelotudo, pero estuvo lejos de lo q escribio, este muchacho. Lo del fundamentalismo lo piensan un gran porcentaje de mujeres y buena parte de los hombres que queremos cambios y nuevos paradigmas, pero no queremos que el odio sea el combustible del nuevo mundo

  7. bue… la estupidez y la manipulación sobre los temas sensibles de la sociedad están a la hora del día!… hay mujeres que no se sienten realizadas cuando son madres y otras si… no es tan complicado… patriarcado? matriarcado?… nos estamos corriendo del eje… hay que construir una sociedad justa y equitativa… seas mujer, hombre, pobre o rico… el fundamentalismo es peligroso…

  8. «En la historia de las luchas sociales emancipatorias, quienes detentan privilegios califican a los movimientos de sus subordinados, sus sometidos, como expresiones de violencia.Perciben, a quienes quieren liberarse de las ataduras impuestas por un sistema, como colectivos oprobiosos cargados de odio y agresión.» —-> Esta es la clave, y los comentarios de «Carlos», «Ariel». «Florencio» (podría ser cualquier otro nombre masculino) lo confirma.

  9. Se sigue cumpliendo la Ley de Lewis: «Los comentarios en cualquier artículo sobre feminismo justifican el feminismo».

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