Lxs hermanxs sean unidxs

Por Cynthia García Publicado en Caras y Caretas Uruguay

Dos personas hablan por celular. Una está en la playa de Pocitos, la otra sobre la Avenida Libertador, acá en Buenos Aires. El viento golpea los micrófonos de los dispositivos. La comunicación fluye pero se entrecorta. Insisten porque están muy interesados en hablar. Hay sudestada de ambos lados y un cielo de nubes y viento cruza el río. Esta conexión a dos orillas es una metáfora de los encuentros y desencuentros contemporáneos en las relaciones bilaterales entre Argentina y Uruguay. Siempre hay interés en que la cosa funcione. A veces no pasó.

Este año 2019 puede ser un hito en el querer ser de nuestros países. El resultado de las inminentes elecciones de octubre marcará un rumbo no solo bilateral, sino regional. Todo el continente espera el resultado electoral que ocurrirá en menos de un mes. El probable triunfo de Alberto Fernández, Daniel Martínez y Evo Morales.

En la Argentina la campaña política toma un rumbo con destino de fin de gobierno neoliberal.

“¿Es posible pensar en una nueva oleada de gobiernos populares, de izquierda o progresistas de la región?”, le pregunta el periodista y analista Héctor Bernardo a Jorge Taiana, excanciller argentino durante los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner (2005-2010) y actual diputado del Parlamento del Mercosur (Parlasur).

-No sólo es posible, es necesaria una nueva oleada de gobiernos que defiendan los intereses nacionales, la producción y el trabajo nacional, y que tengan claro que la integración no es sólo una aspiración de nuestros padres fundadores o del concepto de Patria Grande, la verdad es que en este mundo globalizado la formación de bloques se da en todas las regiones. Ningún país tiene posibilidad de realizar un desarrollo sustentable si no está implicado fuertemente en un proceso de integración regional.

Las posibilidades de recuperar la producción y el trabajo argentino están totalmente ligadas a la recuperación de una política activa de integración regional. El 60 por ciento de las exportaciones industriales de la Argentina son a los países de la región.

Guillermo Carmona, diputado del Frente para la Victoria e integrante de la comisión de relaciones internacionales de la Cámara de Diputados, reafirma: “Hay que entrar en una fase, en el proceso de integración regional, que sea de un tenor no tan declamativo y sí de mayores concreciones. Todavía el comercio intrarregional es muy bajo. Hay un enorme potencial en la posibilidad de desarrollo del comercio en los países de nuestra región. Esa debería ser una prioridad: visualizar el mercado sudamericano y latinoamericano como un mercado prioritario para nuestros productos, lo cual implica una intensificación de la relación con esos países.

Otra prioridad sería la intensificación de las políticas comunes, que sobre todo en el marco de Unasur y de Celac se fueron definiendo, en materia no solamente comercial y económica sino también en temas de defensa, de infraestructura, de educación y de salud. Recuperar ese concepto de ‘ciudadanía sudamericana’ para aquellas políticas que tienen que ver con los procesos de migración interna, particularmente las que tienen que ver con salud y con educación”.

El principal desafío del gobierno de Alberto Fernández en materia de política regional va a ser revertir el proceso de desintegración generado por el macrismo y otros gobiernos derechistas del continente. Para ello resultará fundamental mantener una agenda abierta de diálogo con todos los gobiernos de la región, más allá de cuáles sean sus posiciones ideológicas.

Se vuelve prioritaria la necesidad de retomar las tareas de fortalecimiento del Mercosur, de la Unasur y de Celac como ámbitos de integración regional. Se espera que la relación con países con gobiernos progresistas, como es el caso de Uruguay, Bolivia y México, pueda ser facilitadora del impulso a un nuevo proceso de integración. Es evidente que los gobiernos, más proclives a propiciar procesos de mirada regional, van a tener un rol fundamental. Por eso son tan importantes las elecciones en Uruguay y en Bolivia.

El diputado Carmona considera con respecto a Uruguay: “Son más que evidentes los gestos de amistad de parte de Alberto Fernández hacia el pueblo uruguayo y hacia el gobierno uruguayo. Creo que hay mucho por hacer en la relación entre ambos países. Hay que superar, en un próximo gobierno peronista en la Argentina, las situaciones críticas que se presentaron en los últimos años. No sólo en la gestión de Macri, sino en otras anteriores. Y en ese aspecto creo que hay que buscar una relación en la que Argentina tenga un vínculo privilegiado con el gobierno uruguayo. Sin lugar a dudas, las sintonías políticas e ideológicas del Frente Amplio llevan a que en mi caso tenga una enorme expectativa del triunfo en Uruguay del candidato del frente Amplio, Daniel Martínez”.

“Yo espero que la victoria de dos propuestas de carácter progresista sirvan para mejorar e intensificar al máximo de su potencial la relación entre Argentina y Uruguay”, concluye Carmona.

Deuda a la uruguaya

Uno de los problemas más urgentes al que se enfrentará Alberto Fernández al inicio de su mandato, en caso de ganar las elecciones, será el endeudamiento externo que tiene la Argentina y que ocupa el 86 por ciento de nuestro PBI.

Según el Observatorio de Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo, de los 190.000 millones de dólares de deuda externa que contrajo el país desde que asumió Mauricio Macri, alrededor de 100.000 millones fueron a la fuga de capitales.

Alberto Fernández y su equipo económico plantean que para poder pagar hay que crecer y exportar. Que es falsa la antinomia entre exportaciones y mercado interno. Que estamos en default y esto lo entienden mejor los acreedores extranjeros que los locales. Y planteó una frase que cruza el Río de la Plata: “Por las condiciones internacionales, no va a ser muy difícil hacer algo parecido a lo que hizo Uruguay”. Fernández hablaba del reperfilamiento de la deuda uruguaya en el año 2003.

Guillermo Hang, economista e investigador del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz (CESO) explica: “El FMI llama reperfilamiento a un tipo de reestructuración voluntaria de la deuda, que no contempla quitas sobre el capital ni los intereses, pero sí un período de gracia que suspende el pago del capital en los primeros años del acuerdo”.

Hang especifica el caso uruguayo: “Según el FMI, Uruguay es un caso de reperfilamiento exitoso: la operación se finalizó a los pocos meses del anuncio y el país tuvo la posibilidad de reacceder al mercado de deuda medio año después de cerrado el acuerdo. Cuando se observa en retrospectiva, la performance macroeconómica fue buena. Entre 2003 y 2018 la tasa de crecimiento de Uruguay fue de 4,2% promedio, mientras la Argentina fue 3,6%. La tasa de inflación uruguaya ha sido estable y de un dígito”.

Este planteo como vía de solución al tema de la deuda dependerá de algunas variables diferenciales entre la Argentina y Uruguay y siempre está el riesgo de la dependencia ante el Fondo Monetario Internacional. Aún así, hablan del interés y la necesidad de pensar nuestros procesos políticos y económicos de manera conjunta.

Como dijo Alberto Fernández en la entrevista para Caras y Caretas a poco de definirse su candidatura: “Yo no concibo una Argentina separada de Uruguay, me parece inconcebible”.

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