Macri le arruinó la vida a lxs argentinxs

Un informe del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda consignó cómo repercutió la profundización de la crisis económica en los precios de los alimentos y en el aumento de la pobreza y el deterioro de las condiciones de vida. Según el estudio, muchas familias debieron «recortar gastos superfluos y maximizar aquellos esenciales para la reproducción de los miembros del hogar en las mejores condiciones», y en algunos casos «los ingresos llegan a comprimirse hasta presionar sobre consumos básicos como son los servicios públicos (electricidad, gas, agua y transporte público) o incluso alimentos».

La agudización de las consecuencias del ajuste macrista, que se agravaron con el inicio de la escalada del dólar en abril del año pasado, disparó la inflación «al pinto de alcanzar la máxima diferencia en abril de 2019, cuando los alimentos subieron un 66,2% interanual y el nivel general del Índice de Precios al Consumidor rondaba el 55,8», recordó el informe.

Asimismo, desde la UNDAV advirtieron que «la aceleración inflacionaria que sobrevendrá en el mes de agosto y en los subsiguientes impulsados por una nueva maxi-devaluación de más del 20%, imprimirá una nueva aceleración a los precios internos pero en mayor medida al de los alimentos». Además, «la canasta alimentaria (CBA) medida por el INDEC ha tendido a evolucionar por encima del IPC general a partir del mes de junio del 2018. En julio 2019 la inflación se posicionó en el 54,4% pero la CBA subió un 57,3% y la CBT un 58,6%».

En tanto, durante el segundo semestre del 2018, «la pobreza alcanzó al 32% de la población, un aumento de 6,3 puntos porcentuales en relación al mismo periodo del año anterior y significó que casi 2,7 millones de argentinos pasaran a tal condición en apenas 12 meses, alcanzando en total a 14,3 millones de personas, sin tener en cuenta la población rural».

El panorama es aún más negativo, explica el informe, si se tiene en cuenta que «el aumento de la indigencia es de 5,5 puntos porcentuales en un año, lo cual afecta a unos 3,6 millones de personas que no logran siquiera acceder a una canasta básica de alimentos, implicando un crecimiento de casi 1 millón de nuevos indigentes urbanos en apenas 1 año».

Desde la UNDAV recalcaron que los efectos de la crisis golpea «en mayor medida a las niñas, niños y adolescentes. En el caso de los niños y las niñas el ratio de indigencia se eleva al 10,9% y en el caso de los adolescentes y jóvenes al 8,4% del total. De la misma forma, la pobreza lo hizo en un 46,8% en el caso de las niñas y los niños y en un 38,6% en el caso de las y los adolescentes».

Frente a esta situación, el informe recopiló las estimaciones de la Universidad Católica Argentina, cuyo barómetro cuantificó que el número de indigentes trepó al 6,1% en 2018 desde el 4,5% registrado en 2015. «En el caso de la tasa de pobreza que estima la UCA, la misma pasó del 30% de la población en el 2015 al 33,6% en el 2018. Pero en el caso de los menores de 17 años pasó del 46,1% hasta el 51,7%», agregaron desde la UNDAV.

Por otra parte, se mencionó también que «entre el periodo 2014-2016 a 2016-2018, la FAO estimó un aumento desde 2,5 millones de personas a los 5 millones con inseguridad alimentaria grave en el periodo en consideración». En efecto, «la asistencia alimentaria directa registra un incremento entre 2015 y 2018 que se presenta de manera más pronunciada en el GBA, pasando del 26,9% de las niñas, niños y adolescentes del GBA en el 2015 al 40,3% de los mismos en el 2018. Con lo cual el aumento es de 13,4 puntos porcentuales en 3 años».

Por otra parte, desde el Observatorio indicaron que «desde 2015 se observa cómo la evolución del SMVM ha tendido a descender en términos de poder adquisitivo prácticamente ininterrumpidamente. En especial a partir del 2018. El mismo ha caído un 24% desde diciembre del 2017 y 36% desde mediados del 2015».

«Pero la caída del salario no implicó que aumente la demanda de empleo por parte de los empresarios. Todo lo contrario, la destrucción de puestos de trabajo registrados (‘de calidad’) alcanzan los 45 mil empleos (contando el trabajo doméstico), siendo la industria manufacturera el principal afectado, con una pérdida de 118 mil puestos laborales industriales, lo cual se trata de un auténtico industricidio. En segundo lugar, la caída del mercado inmobiliario contribuyó a que sea el segundo sector donde más puestos de trabajo se destruyeran, unos 33 mil», añadieron.

En este contexto, desde la UNDAV resaltaron que «por la gravedad de la situación, están proliferando los clubes del trueque en distintos puntos del Gran Buenos Aires como forma de satisfacer las necesidades del hogar por medio del intercambio de bienes y servicios de forma no tradicional».

El informe completo
Infografía – Crisis alimentaria