Nissen: “las cuentas offshore sirven para lavar dinero”

Para el titular de la Inspección General de Justicia, Ricardo Nissen, hablar de cuentas offshore legales «es totalmente contradictorio. Es una manera de justificar algo que es injustificable», dijo hoy en La García por AM750.
«Es ilícita desde todo punto de vista, pero como todo el gabinete anterior, o casi todos, tenían una offshore, la justifican de alguna manera. Pero la Inspección General de Justicia, que es pionera, en el año 2005 prohibió la inscripción de sociedades en guaridas fiscales», informó Nissen.
Este fin de semana se conoció una nueva revelación sobre activos ocultos en paraísos fiscales de gobernantes y famosxs. Según los registros logrados por el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, figuran más de 330 altos funcionarios de 91 países. Entre los argentinos están Mariano Macri; los futbolistas Ángel Di María y Javier Mascherano.
El trabajo se basó en la filtración de 11,9 millones de documentos de 14 empresas de servicios financieros de las Islas Vírgenes Británicas, Panamá, Belice, Chipre, Emiratos Árabes Unidos, Singapur o Suiza.
¿Cómo funcionan las offshore?
Una cuenta offshore es un instrumento administrativo que opera, generalmente, desde paraísos fiscales. Suelen ubicarse en países caribeños o de América Central debido a sus políticas impositivas y a la posibilidad que ofrecen de mantener las transacciones fuera de la luz.
Además por tratarse de países con menor desarrollo industrial, suelen inclinarse por este tipo de negocios.
Si bien las cuentas offshore en sí mismas son legales, en la mayoría de los casos no son declaradas por sus titulares en el país de residencia.
Esto hace que se conviertan en una de las principales fuentes de corrupción y lavado de dinero, ya que sí van en contra de las legislaciones locales. Los países más reconocidos por ofrecer este tipo de instrumentos son Suiza, Panamá, las Islas Caimán y Bélice.
Las cuentas offshore suelen utilizarse para encubrir transacciones, evadir impuestos, controles de bienes o el propio blanqueo de capitales. Se radican en paraísos fiscales para que las entidades regulatorias del Estado o la sociedad civil no puedan rastrear sus movimientos financieros.