Rafael Correa: «Nunca tuvimos una democracia real»

*Por Cynthia García y Emanuel Herrera publicado en Caras y Caretas Uruguay 

Ecuador atraviesa, por estos días, una profunda crisis institucional como consecuencia del contundente rechazo popular al “paquetazo” que intentó aplicar el presidente Lenín Moreno a instancias del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.

Si bien la resistencia de 11 días que el pueblo mantuvo en las calles de varias ciudades del país logró revertir la profundización del ajuste, la persecución contra la oposición política no ha cesado e, incluso, se ha intensificado. Es que tras el fracaso del decreto que buscaba recortar los históricos subsidios al combustible, el mandatario agudizó su arremetida contra sus exaliados: acusados de integrar un plan de desestabilización con ramificaciones venezolanas, al menos seis dirigentes fueron detenidos y otros cuatro se vieron forzados a pedir asilo en una embajada extranjera.

En cadena nacional, Lenín le puso nombre y apellido al supuesto mentor intelectual de la intentona golpista: Rafael Correa. Desde Bélgica, el expresidente habló con Caras y Caretas y se refirió a la situación que atraviesa el país que supo gobernar durante 10 años, entre 2007 y 2017. Dice que tiene “el alma desgarrada” por ver las imágenes que las cadenas internacionales retransmiten desde Quito y le recrimina a Moreno “el costo que originan las traiciones y la ineptitud”. También, cuestiona la concepción “formal” de Democracia e insiste en el rol decisivo de los medios de comunicación.

La marca del Fondo

¿Por qué Ecuador está en esta situación?

Todo es cuestión de tiempo, porque sabíamos que era insostenible lo que estaba haciendo el gobierno. Se puede engañar a un pueblo algunos meses, un par de años, pero no siempre. Mira lo que pasó en Argentina. Hemos vivido engaño tras engaño, destrucción, traición… El manejo de la economía ha sido terrible. La gota que rebasó el vaso fue el paquetazo de este señor que se sometió al Fondo Monetario en forma absolutamente innecesaria.

En 10 años nosotros no vimos ni una misión del Fondo Monetario. Si venían humildemente a ayudar, bienvenidos; si venían como virreyes como acostumbraban a venir, por el mismo avión lo regresábamos. Ahora en Ecuador nos dictan qué hacer y cómo manejar nuestra economía con su fundamentalismo ideológico. El gobierno mental del Fondo Monetario es el mercado: para ellos el mercado es perfecto y cualquier interferencia daña su perfección. Y los del gobierno son incompetentes y entreguistas. A ellos les conviene. Todo esto no es inocuo, porque estas políticas benefician a los grandes negocios, a los grandes importadores y al gran capital. Y estas son las consecuencias.

Dieron un paquetazo, liberando el precio de los combustibles, y el aumento ha sido brutal: aumenta el transporte, aumenta el flete y aumenta el costo de vida. Y la gente se hartó y han salido por decenas de miles a lo largo y ancho del país. Tal vez lo más duros fueron los de la marcha indígena, pero no fueron los únicos porque también hubo fuertes reclamos en la costa, en ciudades como Malta, Machana, la propia Guayaquil. Ha salido toda la gente, excepto la burguesía, a la cual le conviene estas cosas. Además tratan de proteger a Moreno porque son los que lo manejan. Moreno es un títere.

Yo nunca había visto algo así, una represión tan brutal. No tengo memoria de esta represión. Mi generación no ha conocido una represión así. Ni en dictadura militar recuerdo tal nivel de represión: hubo muertos, centenas de heridos y superamos los 800 detenidos. Apalearon a la gente, la pateaban en el piso, le tiraron balas de gomas en la cabeza. El asunto es muy serio, esto se parece a una Guerra Civil.

 ¿Cómo lo vive usted a la distancia? A priori, no puede volver a su país. Debe ser duro ver en qué se ha convertido un Ecuador que hasta hace no mucho tiempo estaba progresando, como muchos países de América Latina.

Primero, las ganas de estar junto a mi pueblo, pero no puedo por la distancia. Segundo, el alma desgarrada por ver cómo han destruido la Patria. Pero de verdad la han destruido: Ecuador iba por la vía correcta. Si seguíamos por esa vía 20 o 30 años, salíamos del subdesarrollo. Éramos los campeones regionales de la reducción de pobreza: sacamos a dos millones de ecuatorianos de la pobreza. En dos años, estos han hecho que vuelvan 500.000 ecuatorianos a condición de pobres. Fuimos el país que más redujo desigualdad: pasamos de ser de los más desiguales a tres de los más igualitarios del Cono Sur junto a Uruguay y me parece que Venezuela. Hoy, vuelve a crecer la desigualdad. Convertimos a Ecuador en el país más seguro según la tasa de homicidios en toda América Latina, sólo detrás de Chile, y ya empezó a aumentar de nuevo la inseguridad. Y así te podría seguir enumerando cómo en todos los sectores, pero en todos, hay un retroceso.

Sin embargo, Ecuador, mi pueblo, ha pasado por etapas duras otras veces y ha salido adelante. Y volveremos a hacerlo. Lástima el tiempo que se pierde para el desarrollo, el costo que originan las ambiciones, las traiciones, la ineptitud; el daño que se hace. Hemos perdido 200 años para el desarrollo, hubo generaciones sacrificadas sin alcanzar el desarrollo, y por ineptos y  traidores como estos seguimos sin alcanzar el desarrollo.

Una mirada regional

No puedo evitar escucharlo a usted y también escuchar a Lula Da Silva. Por ejemplo, cuando usted dice que recuperaron “millones de ecuatorianos de la pobreza, pero hoy están volviendo”. Lula dice eso mismo. En Argentina también eso se está viviendo con las consecuencias del ajuste implementado por Mauricio Macri. Lo que sucede en Ecuador es parte de un contexto regional, ¿no? La situación en el Ecuador, en Brasil o en Argentina no puede analizarse en términos aislados…

Lo de Argentina es terrible. Como en Ecuador, Macri ha incrementado la pobreza en cerca de tres puntos. La economía tiene mucho de ideología, pero como queremos creernos científicos, objetivos, hacemos una analogía con la física, como si fuera una ciencia exacta, sin juicios de valor. ¡Está repleto de juicios de valores! Mucho de lo que nos presentan como teorías es tan solo ideología. Entonces nos dicen cualquier tontería de la calidad de las políticas económicas: riesgo país, inflación… En países en vías de desarrollo, el parámetro clave para medir la calidad de la política económica es la reducción de la pobreza y, sobre todo, la pobreza absoluta. Con la pobreza que tenemos, cualquier política que aumente esos niveles de pobreza debe ser desechada. Pero parece que con entusiasmo escogemos precisamente esas políticas, que son el neoliberalismo. Eso pasó en Argentina, eso pasó en Brasil. No es que son sensaciones, son estadísticas.

En la época de oro de América Latina, con gobiernos progresistas por doquier, de 2002 a 2014, 90 millones salieron de la pobreza: 30 millones sólo en Brasil, 2 millones en Ecuador, Bolivia, Argentina. Pero en los últimos años, 20 millones han vuelto a la pobreza. Muchos de ellos en Argentina, muchos de ellos en Ecuador.

En 2014 el entorno económico se volvió desfavorable para nosotros porque cayeron las commodities y eso nos afectó, pero nosotros superamos esos momentos duros sin moneda nacional, con apreciación del dólar y con un terremoto de 8 en la escala de Richter, sin aumentar la pobreza ni  aumentar la desigualdad. No tuvimos crecimiento, pero al menos no aumentó la pobreza ni la desigualdad en los últimos años. Entonces, no es por el cambio del entorno económico, es porque regresó el neoliberalismo.

Estos sistemas perversos que excluyen a las grandes mayorías ya los hemos probado en los años 90: a comienzos del Siglo XXI quebraron la Argentina cuando explotó la convertibilidad, nosotros lo vivimos en el 99 con la crisis bancaria. Y los vuelven a imponer. ¿Por qué? Porque les conviene a sus intereses…

 ¿Es efímero ese retorno del neoliberalismo? Porque si uno ve las elecciones en Argentina, por ejemplo, pareciera haber una esperanza con Alberto Fernández. O con la continuidad del Frente Amplio en Uruguay con Daniel Martínez…

Hay mucha esperanza, muchísima. Yo nunca he perdido la fe. Yo sé que vamos a triunfar. Lo que te repito, es que indigna el tiempo que nos hacen perder, el costo que originan y el daño que causan, las energías que se gastan. En estos últimos dos años y medio estos tipos sólo se han dedicado a intentar destruirnos. Finalmente los destruidos son ellos. Y nosotros, dedicamos dos años y medio a defendernos para que no nos destruyan: dos años y medio en los que, en lugar de escribir, trabajo para pagar abogados.

Son cosas que realmente  indignan: cómo nos distraen de esa tarea fundamental que es el desarrollo, por ambiciones, por politiquería, por odio. Y por temor, también, porque saben que con nosotros pierden el poder. Y esta gente te perdona todo, menos que les saques el poder. Y con nosotros, con Cristina, con Néstor, con Lula, con Dilma, con Evo, con Chávez, con Maduro, conmigo, esa gente perdió el poder. Pero yo tengo fe. Tengo fe en que nuestros pueblos prevalecerán. Y se está viendo ya.

Después de la larga y triste noche neoliberal, que podríamos decir que empezó en el 89 con el Consenso de Washington y el fracaso del sistema de industrialización sustitutiva de importaciones, que conceptualmente era correcto pero que fue mal implementado, vino la época de oro de América Latina con gobiernos progresistas. Ahora nos quieren volver a imponer el neoliberalismo, con la reacción conservadora. Pero la gente sabe, hay memoria colectiva. Y ya hay resistencia, hay denuncias, y hay fatiga rápido. Ya no creemos que así debe ser. Sobre todo los que ya vimos cómo era en 2002-2014.

A la gente le pueden decir, al principio, que los ajustes, los tarifazos, los paquetazos, son culpa del gobierno anterior, de la “pesada herencia”. Es un discurso único: te dicen que si en la frontera hay problemas, es porque Correa hizo un pacto con los narcotraficantes y nosotros no lo tenemos y por eso hay problemas. Y si empiezan a tener problemas en las cárceles es porque Correa hizo pactos con las pandillas, y nosotros los rompimos y por eso tenemos problemas. Y ahí les terminas diciendo: volvamos a los malos tiempos porque es cuando vivíamos bien, ahora estamos en la ruina.

No pueden engañar a todos, todo el tiempo. Los ciclos se van a acortar. Y estamos viendo que el nuevo ciclo neoliberal en Argentina se ha agotado en estos cuatro años, y en nuestro caso, en Ecuador, a los dos años ya está hecho pedazos.

En uno de sus últimos programas en Russia Today, usted entrevistó al expresidente paraguayo Fernando Lugo. Pensaba que justamente fue Lugo el puntapié inicial de esta corriente del Lawfare y de esta nueva modalidad de interrumpir el hilo constitucional a través de la Justicia. En esa nota Lugo hablaba, por caso, de cómo los gobiernos progresistas “incomodaban”…

Contra nosotros, por las buenas o por las malas. Esta gente no cree en la democracia. Creen en la democracia, o utilizan la democracia, siempre y cuando sirva a sus intereses, siempre y cuando ganen ellos. Pero cuando no ganan ellos, son capaces de todo. Eso es lo que hicieron. En la época de oro del progresismo en América Latina, entre 2008 y 2013, hubo cuatro intentos de golpe de Estado: en 2008 el separatismo con Evo y no lo lograron, con Zelaya en 2009 sí lo lograron, conmigo en 2010 y no lo lograron, y con Lugo en 2008 sí lo lograron. ¿Es casualidad que todos los intentos desestabilizadores sean contra gobiernos de Izquierda? ¿Tú has visto algo de esto contra Hernández de Honduras, que es más ilegítimo que billete de 2,50? Siempre es contra gobiernos progresistas. Como no pudieron derrocarnos por esa vía, como somos respetuosos de la institucionalidad, yo me podría haber presentado en 2017 y hubiéramos arrasado… Pero no, dijimos que venga otro gobierno que sea de la Revolución Ciudadana, pero no nos imaginábamos que nos iban a traicionar. Pierden el poder y aprovechan para perseguirte.

Y el lawfare es lo que le han hecho a Lula, es lo que le han hecho a Dilma, es lo que le han hecho a Cristina, que no está presa porque tiene inmunidad parlamentaria, y que es lo que me han hecho a mí. Yo todos los días me despierto para ver qué nuevo juicio me han puesto. Siempre digo que tengo más juicios en contra que Al Capone, Pinochet y el Chapo Guzmán juntos. Ya sólo me deberían acusar del incendio de Notre Dame. Seguro van a poner dos testigos que digan que me han visto incendiar la catedral…

También lo han hecho con mi vicepresidente, con Jorge Glas, que tiene dos años preso. Es un preso político. El caso de Jorge Glas es un caso monstruoso: lo relacionaron con Odebrecht y no le han encontrado ni un centavo mal habido. Testimonió el corrupto de Odebrecht pero a él no lo acusaron. Fue un pacto claro del gobierno para robarle la vicepresidencia. Lo condenaron con un código prescripto. Es una cosa monstruosa. Tenemos ese lawfare contra los líderes de izquierda, que es una estrategia regional. 

Los límites de la democracia 

Si uno se guía por lo que le enseñan en Instrucción Cívica en la escuela, supuestamente estamos viviendo en una democracia. En base a esto que usted enumera, ¿cree que debemos repensar la democracia? Le digo esto y pienso, por ejemplo, en los presos políticos que actualmente están en las cárceles de Argentina…

Yo sostengo que tenemos democracias formales, de plastilina. Nunca hemos tenido una democracia real con igualdad de oportunidades, con igualdad de condiciones, que es fundamental. Porque es difícil sostener una democracia con gente con el estómago vacío, sin nada que perder, con gente que no se siente parte de una sociedad porque siempre ha sido excluida. Yo he dicho que lo que tenemos son elecciones, y no siempre, y eso es diferente a tener una democracia. Además, la democracia tú puedes definirla como la opinión pública normalmente expresada a través de elecciones dentro de reglas preestablecidas, que se llaman Estado de derecho, para no caer en la coyuntura, en la dictadura de las mayorías. Bueno, ese Estado de derecho siempre se destroza y no pasa nada. En Ecuador, por lo menos, hubo 5 atentados al orden constitucional en estos últimos años y no ha pasado nada. Como hay elecciones, hay democracia. No, no son sólo las elecciones. Es el Estado de derecho, dentro de las reglas preestablecidas, de los principios básicos… Se necesita ese marco para que haya democracia. Lo dice la Carta Democrática de la OEA, dicho sea de paso: se necesita democracia y Estado de derecho, las dos cosas son indisociables.

Pero como te decía en mi definición, la democracia es la opinión pública a través de las elecciones. Pero para que haya buena opinión pública y la democracia funcione, se necesita información. ¿Y quiénes dan la información? Los medios de comunicación, y los medios de comunicación en América Latina son un desastre. Los medios de comunicación no informan, manipulan. Nos robaron la información, y al robarnos la información nos robaron la propia democracia.

 

La OEA y el Grupo de Lima: “Entre todos no hacen uno”

 

Usted recién nombraba a la OEA y uno piensa, ¿dónde están la OEA y el Grupo de Lima que tanto claman por las “democracias” de la región?

Por el Grupo de Lima uno siente vergüenza ajena. Entre todos no hacen uno. Mira el destino que están teniendo todos esos entreguistas… Macri, con el cual no tengo ningún problema personal. Lo he conocido, y me cae bien…

Pero no sé, tengo una indignación: ver lo que hicieron con Unasur, con Venezuela. Es terrible el entreguismo. Mira cómo está acabando Moreno…

Y la OEA: la OEA, como decía Fidel, es el ministerio de las colonias. Y si a alguien le quedaba alguna duda, vino Almagro para despejarla. El entreguismo de la OEA es vergonzoso realmente. La OEA sacó un comunicado apoyando a Moreno, diciendo que tiene que acabar el período. ¿Por qué? Hay mecanismos constitucionales para superar esta crisis: la Constitución establece que en caso de grave crisis política o de grave conmoción interna se pueden adelantar las elecciones. Lo puede ordenar el presidente o lo puede ordenar la Asamblea. Pero dicen que así se le va a cortar el período a Moreno. Eso no es cierto porque él puede lanzarse como candidato, pero sabe que va a ser barrido. Dicen que tiene que completar su período, y no entienden de lo que están hablando. Hablan de las violentas manifestaciones pero no hablan de la brutal represión que ha ejercido el Estado. Seguramente la OEA recibió la orden de los gringos porque Moreno es un peón más de ellos.

 

El sector externo, eje de la solución 

 

¿Qué pasaría si Rafael Correa estuviese en condiciones de retornar al Ecuador como presidente? ¿Qué haría para sacar al país de la crisis en que está sumido?

Sobre todo, proteger el sector externo, urgente. El sistema latinoamericano es una analogía con el llamado sistema americano, esto es algo que la gente muchas veces no conoce. Ahora nos dicen que el neoliberalismo, que el libre comercio… Estados Unidos aplicó proteccionismo, fue el creador de la industria infantil. La base de la industrialización sustitutiva de importaciones fue toda una construcción en la que el Estado tenía que proveer infraestructura, había que proteger la industria y la industrialización era el motor del desarrollo… Todo lo que nosotros hablamos un siglo y medio después porque hicimos muy mal.

El problema no es el sector fiscal, el problema es el sector externo. Y estos tipos han eliminado aranceles en una economía dolarizada, la fórmula del desastre: no tienes moneda nacional, tienes un tipo de cambio duro, ni siquiera tienes una moneda común como el caso europeo… O sea, el tipo de cambio depende de los intereses de Estados Unidos, no de Ecuador… Si no tienes moneda nacional, tienes que mantener la política comercial para controlar el desbalance del sector externo. Pero si eliminas la política comercial, ya es la fórmula del desastre.

Entonces, lo que yo haría inmediatamente es controlar el sector externo reponiendo cerca de 400 aranceles que esta gente disminuyó o eliminó, con impacto fiscal pero sobre todo con impacto externo. También quieren eliminar el impuesto a la salida de divisas, que es un impuesto que nosotros pusimos para que no escapen los capitales… Todo eso revisaría.

 

¿Cuándo vuelve Rafael Correa al Ecuador?

Mi vida está acá. Acá está mi familia: están mis hijas. Todo el mundo me pregunta eso, e incluso me crean problemas familiares. Volvería, en caso de tener elecciones, si pudiera ayudar al triunfo. Pero sólo para garantizar una Asamblea Constituyente, porque han tomado todo el Estado. Ya te digo, hubo por lo menos 4 rompimientos constitucionales… ¡Destituyeron a la Corte Constitucional!  De acuerdo a nuestra Constitución, la Corte Constitucional no puede ser destituida por nadie, ni por la Asamblea. Ellos la destituyeron y declararon 5 meses de vacancia constitucional y después pusieron prácticamente a dedo a los jueces constitucionales que ellos quisieron. Eso es lo más suave que han hecho en los últimos años. Pero como es la derecha, el mundo ni se ha enterado. Además de que los medios nacionales callan e incluso aplauden. De hecho, lo aplauden. Se han apoderado del Consejo Nacional Electoral, Superintendencias, Procuraduría, Fiscalía, Contraloría. Todo.

Mi plan de vida era estar aquí, residir muchos años: dedicarme a la Academia, escribir libros aprovechando mi formación académica. Creo que tuve una experiencia privilegiada. Yo tengo un doctorado en Finanzas Públicas, otro en Política Monetaria Internacional y otro en Desarrollo, y he tenido el privilegio de dirigir 10 años un país en vías de desarrollo. Entonces, creo que algo puedo decirle a la humanidad, algo puedo aportar…

Ese era mi plan. Lo cambiaron y trastocaron totalmente con la persecución y la destrucción del país. Volvería a resolver eso, pero una vez acabada esa tarea trataría de regresar lo más pronto posible porque acá está mi vida por los próximos años.

 

La traición, un flagelo histórico e inevitable

 

Teniendo en cuenta que Lenín Moreno llegó a la Presidencia de Ecuador siendo candidato de Alianza País, el partido que usted integró, y resaltando que en Argentina Mauricio Macri pudo aplicar sus políticas de ajuste gracias a la connivencia con sectores que en su momento conformaron el Frente para la Victoria y le votaron leyes clave, ¿cree que los movimientos nacionales y populares se deben una discusión en cuanto a quiénes incluyen?

Es imposible evitar eso. Somos dirigentes políticos, no somos parapsicólogos. A veces nos exigen demasiado. A mí me exigían por qué no cambié el consumismo, el materialismo… Quieren que cambiemos el corazón del ser humano, que seamos líderes espirituales. No podemos ser todo. Algo que decir tiene la Academia, algo que decir tiene el padre, la madre de familia. Creo que todos debemos asumir la responsabilidad. En todo caso, siempre habrá traiciones. Eso es difícil de evitar.

En el caso ecuatoriano, sí me golpeó ver la profundidad de la traición y ver la cantidad de traidores. Pero eso tiene una explicación: nuestro proceso fue muy rápido. Alianza País, mi movimiento político, lo creamos en abril de 2006. Y en enero de 2007 ya éramos gobierno. Creció junto al poder, y creció con gente que no necesariamente era leal al proyecto político, sino al poder. Pero eso está en la historia de la humanidad: Leónidas y Efialtes, Jesús y Judas, Bolívar y Santander, y en la historia ecuatoriana, Eloy Alfaro y Leónidas Plaza, un traidor muy similar al caso actual… Eso va a ser inevitable, no pidamos lo imposible.

Por supuesto que hay que ser cuidadosos y tener formación política, pero como la situación que hemos vivido no hay parámetros: han traicionado los que no tenían formación política y los más progresistas y consistentes ideológicamente, como también han sido leales muchos que no tenían formación ideológica. No hay parámetros porque se trata del corazón del ser humano.

Sin lugar para el odio

En este contexto, ¿cuál es el mensaje del expresidente Correa a sus compatriotas? Intuyo que una de las preocupaciones principales debe ser la contención social en un clima de desborde latente, donde se entremezclan cuestiones y se inmiscuyen otros intereses. A propósito, recientemente leí algunos tweets suyos cuestionando algunas consignas mencionadas por algunos dirigentes indígenas…

Son momentos tristes. Durísimos. Pero ya hemos pasado momentos tristes y duros. Y saldremos adelante. Sí, con sacrificio. La crisis de 1999 nos costó que 2 millones de compatriotas salieran del país en esa tragedia nacional llamada migración. Siempre se dicen números y no suenan a nada, pero significa familias destruidas, comunidades destrozadas, un país desgarrado. Ya hemos superado momentos extremadamente duros y extremadamente injustos, porque no son los pobres los que lo causan. Y eso también da indignación.

Esta gente habla de que hay que quitar los subsidios, a mí me dicen que he despilfarrado la plata: claro, la despilfarramos en escuelas, en hospitales, en carreteras para todos, en energía y no la despilfarramos en el salvataje bancario como en el 99, que nos costó cerca del 30% del PBI. Porque ya no teníamos para “sucretizaciones”, que fue cuando en el 83 los empresarios se endeudaron en dólares con el extranjero y esa deuda la asumió el Estado. Los más grandes subsidios del Ecuador han sido para los ricos, no para los pobres. Para los banqueros en el 99 y para los empresarios endeudados con el exterior en el 83.

Ya hemos salido de situaciones muy difíciles. Y vamos a salir adelante. A no perder la esperanza. Ha sido muy duro. A no perder la memoria. Como decía Néstor: sin odio, pero con memoria. No podemos permitir que nos hagan esto nuevamente. Pero saldremos adelante. A juntar el hombro. Con todos, menos con los cómplices de Moreno. Que nos roben todo, menos la esperanza. Y saldremos adelante, compatriotas. Pese a los momentos duros, un mensaje de esperanza y optimismo.

 Pero Correa, ¿cómo se hace para no sentir odio con aquellas personas que llevaron a Ecuador a una crisis de esta magnitud, con muertos, heridos y presos políticos?

Yo soy un simple economista, he sido un simple presidente durante 10 años. Soy un simple ser humano, no tengo respuesta para todo. Yo no te puedo responder eso, te puedo dar mi testimonio personal: yo soy creyente, soy católico, y para mí lo más duro del Evangelio es poner la otra mejilla. Para mí lo más duro del Padre Nuestro es “perdona las ofensas”. Es duro, aunque sea un gran esfuerzo.

2 Comentarios

  1. Señor Correa vea cómo crece Chile y me dirá que están cerrados al mundo y que tienen esos 400 aranceles que usted quiere poner, lo que pasa es sino libera el comercio no puede ayudar a los más pobre a escoger productos de calidad a un menor precio no hay competencia, prima el control en todo. no se puede sacar a los pobres sin ser libre y poder emprender sin el miedo a los impuestos, la educación pública adoctrina a la juventud, no le enseña las 2 cara de la moneda, la distribución de la riqueza, la igual ante la ley, estado de bienestar. usted no puede ser el mesías no puede. las leyes deben garantizar igual ante la ley y estado de bienestar y usted Señor correa no garantiza

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