Textiles Pigüé, una buena noticia

Tras la quiebra de la firma GATIC, el 20 de febrero de 2004 sus trabajadores decidieron organizarse como cooperativa bajo el nombre de «Textiles Pigüé», forjando una de las experiencias más representativas de lo que ellxs mismos definen como «economía social, solidaria y feminista». Ubicada en el Parque Industrial de esa localidad, en el kilómetro 132 de la Ruta Nacional 33, hoy el emprendimiento brinda trabajo a 120 personas y ha generado una marca propia que brinda servicios a Universidades y clubes de la región. En medio de la profunda crisis que atraviesa la Argentina, decidieron priorizar al trabajador por encima de cualquier otra variable y atravesaron la gestión de Mauricio Macri sin despedir a ningún empleadx.

«Textiles Pigüé es el producto de la inteligencia de hombres y mujeres que se organizaron en aquel entonces tras el quiebre de GATIC, una empresa que empleaba a unos ocho mil trabajadores en todo el país», comentó el director de la cooperativa, Francisco Martínez, en diálogo con el programa #Tranqui120 que se emite en la Radio Estación Sur FM91.7. En un principio, relató, «definimos cuáles eran las debilidades inmediatas de las cooperativas, porque lamentablemente cuando pasan este tipo de situaciones la parte más calificada de los trabajadores se van y no contamos con capital inicial de trabajo».

Y hubo tres. El primer desafío, enumeró, fue que «rápidamente debíamos generar una relación con las Universidades que nos permitiera recibir a nuevos profesionales y recuperar algunos saberes técnicos». «La otra problemática era la falta de capital de trabajo para poder competir en igualdad de condiciones en el mercado y no a través de la toma de crédito. Y el tercer inconveniente era entender al cooperativismo y saber cómo nos íbamos a relacionar entre todos en este nuevo formato de producción», recordó.

En 2014, diez años después de su formación, Textiles Pigüé pudo escriturar «25 mil metros cubiertos de unidades productivas». «Este espacio incluye y no excluye: han cerrado 500 empresas textiles en todo el país y Textiles Pigüé no está en esta triste estadistica porque ha podido sostener sus 120 puestos de trabajo, se ha mantenido de pie y en este nuevo escenario político que se avecina, hay muchísimos proyectos que queremos presentarle a los próximos funcionarios», indicó Martínez.

Los motivos, explicó, tienen que ver con que «ponemos a la persona por encima de todo lo demás». «Hay un concepto relacionado a lo humano: la persona es el eje de este proyecto, son todos asociados. Hemos pasado la situación que viven todas las empresas, que es definir qué incidencia tenian algunas unidades de negocios en la facturación de la empresa. Para poner como ejemplo: de 120 personas que trabajamos, unas 40 personas, o sea un tercio, trabajan en la confección de prendas a fasón, que es cuando el cliente pone la materia prima y los insumos y nosotros solamente hacemos la confección. Y eso tenía una incidencia baja de más o menos el 8% de la facturación total de la empresa. La mirada empresaria, como la hemos visto profundizada lamentablemente en estos años, tomaría esto como variable de ajuste y los dejaría afuera».

Pero ese interrogante constituyó para Textiles Pigüé una oportunidad. «Lanzamos una marca propia hace dos años que se llama FIBRA y regionalmente atendemos a Universidades y clubes, y ofrece más de 110 productos deportivos», relató Martínez, al tiempo que resaltó que «en esta línea de producción trabajan mayormente mujeres».

Uno de los ejes que mencionó el presidente de la cooperativa durante el reportaje tiene que ver con la inclusión. Y se grafica con un hecho. La cooperativa, indicó Martínez, «oficia como el primer ingreso a la fábrica de los sectores más vulnerables y con los que más alegría trabajamos: tenemos convenios con el patronato de liberados, con las cárceles, con el programa Envión y con la escuela de Educación Especial. De hecho, hemos tenido la alegría de incorporar a dos nuevos compañeros con los que nos relacionamos durante muchísimos años y han ingresado como nuevos socios».

Consultado sobre cómo definiría a la experiencia de Textiles Pigüé, Martínez afirmó que «somos una empresa cooperativa» que «con muchísimo orgullo nos ganamos el nombre de ‘Economía Social’, ‘Economía Solidaria’, ‘Economía Popular’ y ‘Economía Feminista'». «Pensemos si no es Economía Popular una empresa con 120 puestos de trabajo en una localidad de 16 mil habitantes. Y somos Feministas porque hay igualdad de género en el Consejo de Administración», acotó.

Respecto al futuro, el referente sostuvo que «estamos dentro de un espacio que es muy lindo, pero todavía debemos perfeccionarlo porque tenemos que recibir a más compañeros y lo tenemos que hacer en base sólida». En este marco, subrayó que «estamos exigiendo la ley de Expropiaciones Definitivas, (la elaboración de) un estatuto del Trabajador Autogestionado que no está regulado, y hay muchísimas cosas vinculadas a la Seguridad Social que no son tan fuertes dentro de este espacio, pero hemos demostrado con casi 400 fábricas recuperadas en todo el país que es un modelo que incluye y que merece mejor atención de parte del próximo Gobierno».

«Lógicamente que la mirada está puesta en abrazar a los trabajadores que se encuentran desocupados. Es una oportunidad histórica que tiene el Movimiento Obrero Organizado de poder hacerlo, porque la visión claramente pasa por ahí», puntualizó.