Vicentin por dentro

*Por Cynthia García 

Como se sabe, a las 13 hs del viernes 19 de junio el juez Fabián Lorenzini falló en contra del decreto de intervención dispuesto por el gobierno nacional, repuso al directorio de Vicentin y dejó a los interventores del poder ejecutivo como veedores.

En las oficinas de ese edifico en la ciudad de Avellaneda la hora de la siesta fue un estruendo.

Decenas de accionistas que son parte de las distintas ramas familiares de Vicentin festejaban una batalla ganada.

Integrantes de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN) salían con las cajas de documentación con las que en los próximos días elaborarán un informe lapidario que justifica el pedido de remoción del directorio de Vicentin.

Héctor Vicentin, accionista línea fundadora, no resistió ver cajas con documentos saliendo de ese edificio tan suyo y se generó un forcejeo con descompensación, ambulancia y gritos.
Héctor por suerte se repuso de ese episodio y pudo hablar para los medios en el banderazo en nombre “de la patria y la propiedad privada”. Nadie le preguntó por los desfalcos de su apellido ni cómo pensaba pagar las deudas multimillonarias del grupo al que pertenece.

Qué se encontró dentro de Vicentin SAIC

* En cuatro meses la empresa quiebra. No tiene fondos para afrontar gastos.
Tiene aproximadamente diez millones de pesos de gastos diarios.
Entre 120 y 130 millones de sueldos por mes.
20 directores cobran un sueldo de entre 200.000 y 300.000 pesos.

*Las empresas no están produciendo.

* Los créditos están cortados.

*De 20 cuentas corrientes, 19 están embargadas.

*Hay claros indicios de vaciamiento de activos
Ejemplos: cerraron una planta envasadora de aceite y se llevaron las cintas de producción.
El más claro es la desaparición de los activos de al menos dos aviones (un tercero está en duda) a nombre de Vicentin que ya no figuran pero en cambio sí están registradas las mejoras hechas a las aeronaves y los sueldos de los mecánicos. (ver fotos y datos de los aviones privados)

*Hay una “confusión patrimonial impresionante”
Una misma persona carga la facturación de decenas de empresas. De esa manera no se sabe qué corresponde a cuál. Hay al menos diez empresas con el mismo domicilio.

*Vicentin tiene cientos de juicios abiertos en contra de la empresa (al menos 200 pero pueden ser más).

Todo esto abre al menos dos planteos:
Por un lado demuestra que son un solo grupo económico con cáscaras de empresas para eludir a la justicia y por otro lado es inevitable preguntarse: ¿cómo es que el juez del concurso, con todos estos indicios nunca dispuso una intervención judicial?

Cuando el hombre que maneja el Fiat Duna Gris cascoteado, con su fotocopia A4 pegada en la ventanilla que dice “Todos somos Vicentin” tenga esta información a disposición, ¿qué hará? ¿Cuál bandera defenderá? ¿Seguirá siendo, queriendo ser, un eslabón de esa hegemonía construida por las corporaciones económicas, políticas y mediáticas que intentan torcerle el brazo al Estado que pelea por él?

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